Comida India de la Buena I: CHANA MASALA

Como os decía hace un par de semanas, viajar y hospedarse o vivir con gente local es de lo mejor que te puede pasar. En la India, fue exactamente lo que hice gracias a un intercambio, y tuve la suerte de vivir con dos familias durante mi estancia en el país.

Las dos madres eran cocineras maravillosas, cada cual mejor, y qué menos que sentarte con ellas en la cocina, ayudar un poco, y anotarte en tu cuaderno como puedas -ojo, que ninguna hablaba inglés- las medidas y métodos que ves usar. Sólo tenéis que ver este post de 2014 para entender de lo que hablo.


Y con esto nace esta nueva sección (estamos de estreno oooootra vez, le hemos cogido el gusto): Comida India de la Buena.
Porque queridos amigos, yo todavía no he encontrado ningún restaurante ni en Lavapiés ni en barrios londinenses que se acerque a la intensidad, picor y sabor de la comida india auténtica. Lo que sí que he encontrado son mis recetas a medias en mi cuaderno, entendiendo mitad en hindi, mitad en gujarati, mitad en inglés, que son brutales y auténticas de verdad.

Hoy os traigo uno de mis platos favoritos: Chana Masala (garbanzos especiados y picantes). Es bien fácil, no hacen falta muchos ingredientes, y está delicioso.

Necesitas (para dos raciones):
150 gramos de cebolla muy bien picada
250 gramos de garbanzos cocidos (y sí, valen de bote)
250 gramos de tomate triturado (ya que nos confesamos, esto también vale de bote)
4 dientes de ajo (puedes usar menos, que yo soy exagerada con esto de ahuyentar vampiros)
Aproximadamente 25 gramos de jengibre fresco
Para las especias vamos a hacer trampa. Yo uso esta mezcla preparada que os enseño a continuación (comprada allí en la India pero que podéis encontrar en el Foodland de la calle Amparo, 99 por un muy módico precio). Con 2 cucharadas soperas que yo echo acabaréis echando fuego por las orejas. Os recomiendo sólo una por lo menos la primera vez que hagáis este plato. Más adelante os explico cómo hacer una versión light con pocas especias y mucho más suaves. 


¡Manos a la obra!
Primero, sofreímos la cebolla picada junto con el ajo y el jengibre también triturados. En la India usan Ghee, o mantequilla clarificada, pero en aceite de oliva va estupendo. 

Cuando esté la cosa doradita, añadimos 1 cucharada (sopera) de la mezcla de especias y removemos bien bien. Si no te encanta lo picante, echa media. La próxima vez seguro que te atreves con un poco más. Una vez nuestra cebolla huela de maravilla y esté todo bien mezclado, añadimos el tomate triturado y vamos mezclando a fuego lento. En unos minutos empezará a reducirse. Añade los garbanzos ya cocidos y medio vaso de agua. Mezcla bien y remueve de vez en cuando hasta que se espese la salsa. Un poco ce cilantro fresco por encima y ¡listo!

Podríamos hacer la mezcla de especias nosotros, pero la verdad es que no he dado con las proporciones adecuadas. Son muchas las que hacen falta (la mezcla lleva cilantro, comino, chili verde, fenogreco, hinojo, cardamomo, …) y yo no sé que pasa, que aquí saben la mitad que allí. Aunque si queréis hacer una version light, yo añadiría un par de cucharaditas de comino en polvo, un poco de cayena, pimienta negra y anís estrellado al gusto. 

En la India este plato lo comíamos con unos panes fritos llamados puri, pero con chapatis también va bien. Yo suelo acompañarlo con arroz o quinoa, y así tengo una comida completa (¡vegetariana además!), sin gluten ni lactosa y lo más importante, ESTÁ MUY RICA. 

Descárgate la receta aquí y guárdala para cuando quieras.¡Cuéntame si te atreves con ella!
Y no dudes en compartirla con ese amigo que tenemos todos al que le va lo picante y exótico.

¡Hasta la próxima! Mientras nos vemos en Instagram, Facebook y Twitter como siempre.
Sofía

Full Drawers by Sofia

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